Claves de Sanación Descubiertas por Pacientes Sanados

Olga Guerra Delgado
Edad 25 años
Cineasta
Diagnóstico de Ingreso: Bipolaridad – Dependencia medicamentosa a ansiolíticos e hipnóticos

Para los que no saben, para empezar, me vine de vacaciones de Diciembre a Caracas a ver a la familia. Los últimos días antes de regresar a Barcelona viajé a Aguirre (un pueblo cerca de Valencia en Venezuela) me dirigí con mi madre a un spa por 4 días de retiro para purgarme y hacerme un tratamiento de colon terapia (en donde limpias los intestinos de toda la porquería que llevamos almacenados desde que somos pequeños y se ha quedado adherida a las paredes del intestino, en fin, ya se imaginan…) Junto con un ayuno completo de 4 días, a punta de sopa y jugos; pueden salir hasta 5 kilos de desechos petrificados. ¡Qué miedo! Bueno, por ahí salen hasta los chicles que nos tragamos a los 7 años. El asunto es que es muy sano y recomendable hacerlo por lo menos una vez al año.

Siguiendo con el tema, resulta ser que desde que llegué a Caracas no dejaba de tomar notas visuales, grabar por aquí y por allá, viviendo un poco la realidad a través de la lente (quizás mecanismo de defensa para suavizar ciertas cosas como es la situación de mi abuela entre otras). Sin embargo, al llegar aquí me quede sorprendida por la frondosidad de las plantas, de los árboles, la maravillosa vegetación (todo era gigante y espléndido ufff…) y animales nunca vistos (en persona) que me rodeaban, fascinada por dichos estímulos visuales decidí grabar, por supuesto, y cuando de repente me encuentro grabando en contrapicado una luz que atravesaba unos árboles, mi madre ordenaba la comida vegetariana, mientras yo me decía a mi misma:

 
  imagen

es Dios queriendo darme un mensaje o saludarme ¡wow jajajaj, Pofff!%”ª! Se me apaga la cámara…jajajjaja ¡noooooo! ¡Qué terrible! El final del documental! O de este viaje! Yo llegando al oasis! Y por fin empezaba a salir yo en la pantalla! jajajajajaj Si efectivamente fue una señal, y muy contundente a demás donde Dios me dijo: Ya basta! empieza a vivir las cosas tal y como son. Empieza a vivir la realidad! Deja de grabar!.

Así hice, y no me negué ante la posible frustración por lo sucedido. Decidí entregarme al momento y como promueven muchos, vivir el presente… vivir a través de mi hemisferio derecho y dejar a un lado esa maquinita tormentosa racional que no paraba de decirme cosas –jajajajajajajaj-. Viví esos días al máximo, me bañé en la laguna, me llené de barro/arcilla, hice yoga, comí vegetariano, me dieron masajes que me produjeron sensaciones indescriptibles (hasta me hicieron ir a sitios en mi mente inimaginables, salía hasta llorando de los masajes de lo sublimes que eran, creo que era de nuevo el señor Dios del árbol nuevamente comunicándose –jejejejeje-). En fin, conocí a gente maravillosa que también son buscadores de “ aquello que tiene sentido” y dos días antes de que saliera mi vuelo a España le digo a mi madre: ME QUEDO! Tenía mil cosas pendientes en Barcelona pero, debo hacerle caso a lo que dice mi espíritu (que lo tenía en Stand by desde hace ya un tiempo y opacado por mi racionalidad que no me dejaba oírlo), debo permanecer aquí. Como podrán observar le di rienda suelta a esa parte irracional y veía señales por todas parte (más de lo normal para los que me conocen bastante), hasta las matas me hablaban! –jajajajajaja-.

Tenía que ver qué había aquí para mí, y aceptar esta invitación que me estaba haciendo la vida para descubrir “algo Nuevo”. Algo sobre mí que aún no había descubierto. No podía perder la oportunidad! siempre cada experiencia me ha hecho conocer y reconocer algo en mi, así que debía explorar. Yo nunca… o por lo menos, desde hace muuuuuuuuuuuucho tiempo que no tomaba una decisión así, tan impulsiva, tan repentina , tan radical; llevaba tiempo que no sentía un llamado tan fuerte de mis entrañas pidiéndome algo. Hice todas la llamadas que debía hacer y decidí suspender mi vida. ¡Qué divertido! ¿No? ¡Yeii!!!!!!

Una vez concretado todo sentí que mi decisión fue un total acierto. En mi nueva vida no debía ponerme zapatos nunca más, podía caminar por toda la hacienda descalza, con mi sombrero de cowboy de paja y con unos shorts súper cortos, rotos y llenos de tierra y las llaves de mi cabaña colgando al cuello –jajajajajjajaja- era la libertad absoluta!! Es una historia muy loca en realidad aún se está escribiendo, pero lo que me hace pensar que vuelvo a sentirme viva de Nuevo es que me salen solas las palabras al escribir esta carta. Es una señal de que estoy de Nuevo viviendo la vida intensamente.

Bueno siguiendo el cuento, debería retroceder un poco y contar ciertos antecedentes importantes que intervienen en el asunto. Yo desde hace 4 años (como muchos bien sabrán) tomaba unas pastillas para la ansiedad llamada Rivotril. Me las mandaron en una ocasión que viajé a Venezuela y me pude ver con un neurólogo, recuerdo que le dije:” Doctor necesito unas pastillas para concentrarme estoy tan ansiosa que ando metida en mis pensamientos y no puedo recibir información externa, no puedo leer, no puedo escuchar a la gente cuando me habla porque solo escucho mi ruido mental etc., etc.” Él me mandó a meditar y yo le dije que no que necesitaba acabar la Universidad etc., y que no podía perder mas tiempo. Finalmente me mando las pastillas y dijo que casi que la podía tomar de por vida que no pasa nada, durante todo este tiempo investigaba la pastilla, y veía que no era un buen asunto y al cabo de un tiempo mi familia y yo le volvíamos a preguntar al médico y él decía que no pasaba nada...etc.

Para resumir, 4 años después regreso a Venezuela (después de obviar, en varios años, a cualquier psiquiatra que me diera una segunda opinión) finalmente me decido a ir y confrontar el tema. El primer psiquiatra al que voy me alarma al decirme que eso es fatal, y que cómo es posible que un médico me envíe un tratamiento semejante durante tanto tiempo!!!!! Etc., etc., etc., bla bla bla!!!! Que si los drogadictos usan esa pastilla para incrementar sus viajes, etc. Luego unos chicos que conocí me dijeron que se hacían “partys” privadas con Rivotril y vodka ajajajajajaja y yo que en 4 años nunca me hice un “party” jajajajaja). Bueno el tema es  que casi era como haber estado adicta a la cocaína durante 4 años ¡WOW! Para allí, -me digo- porque eso si que me asustó, pensé que podría tener graves secuelas. En seguida, el psiquiatra me mando a hacer un electro-encéfalo-grama y me hizo un plan de 8 meses para dejarlo todo, dándome otro medicamento calmante etc., etc., etc. A mi casi me da un infarto, sobretodo porque yo estaba segura  de que no era tan grave y todo el cuento de que me lo había prescrito un medico. ¿Cómo es posible que fuese fármaco dependiente por culpa de un médico? ¡Auxilio! ¡Qué horror! Y solo con 0,5 mg. diarios!!!!

Bueno decido ir a un segundo psiquiatra  -un tipo de renombre para asegurar la jugada- quien me aclara que la cosa no es tan grave y que simplemente, si lo quiero dejar debo hacerlo de manera progresiva y bajo supervisión médica. ¡GRACIAS, Que alivio! Ese psiquiatra anterior fue un exagerado dramático (pero fue clave para empezar a reaccionar eso sí). Bueno esa pastilla estaba en mi vida y representaba una contradicción en mi porque aunque fueran 0,5 mg (dosis mínima) era un químico en mi cuerpo que alteraba mi sistema nervioso. Muchos amigos que sabían que yo que andaba en una onda natural de cuidarme,  etc., me preguntaban que como era posible que anduviese tomando químicos y aún más siendo un ansiolítico… Lo sé, es terrible.
 Cuento todo esto para llegar a este momento de Nuevo en la hacienda mágica, después de hacerme la maravillosa terapia de colon, de reconectarme con la naturaleza y de sacarle todo el provecho posible al spa, cuando me entero que aquí también hacen terapias de rehabilitación para adictos (drogas, ludópatas, adictos al sexo), depresivos y bipolares, etc. ¡Uff! me encontraba en una de esas NO COINCIDENCIAS de la vida –jajajajaj-. Creo que el mensaje volvía a estar claro. Así que la siguiente fase fue internarme en un programa de rehabilitación para “drogadictos”- jajajajajajaj-. Yo siempre los había visto en las películas  y se los juro que pensaba: “que fino!, ¡yo quiero! ¿Cómo será hacer un completo Stop a tu vida y dedicarte a ti, a tu crecimiento personal? Sólo que nunca lo vi claro porque decía que nunca llegaría a ser una junky. ¡Qué lástima! Así que nunca viviré esa experiencia como Sandra Bullock en esa película ¿cómo se llama? 28 DÍAS –jajajajaja-. Pero al final, la vida me llevo  a ese deseo.

Poder tener un lugar y espacio para concentrarte en ti misma, en la naturaleza, y retirarte de todo, aislarte del mundo, hacer un paréntesis en tu vida para conocerte mejor y arreglar tus problemas. ¡Qué afortunada! -me dije-. Así que la vida me trajo aquí lo Co- cree (es decir cree esta situación deliberadamente, es decir de tanto visualizarla) de alguna manera y lo convertí en mi realidad. Finalmente, fueron unas pastillas y una mala prescripción lo que hizo (en parte) que esta experiencia fuera posible. Recordé las sabias palabras que me decía mi mamá y que luego he encontrado cada vez más en  mi camino: “Nada es ni bueno ni malo, solo ES”. Es totalmente cierto, uno nunca sabe nada al ver sólo esa pieza del puzle (rompecabezas), es sólo después de tener unas cuantas piezas reunidas cuando empiezas a vislumbrar lo que estás construyendo, ese paisaje…. Me atrevo a decir que agradezco a las pastillas por entrar en mi vida y haber hecho posible este momento.

Así que con mi cinta roja (de interna en plan DETOX) y con mi número de código inscrita en ella, me integré al programa bajo la dirección y la guía de mi medico (el creador y dueño de este centro: medico tradicional que luego se especializo en medicina holística oriental y utiliza sólo métodos naturales para sanar a la gente, y es también chamán, músico, escritor y guía espiritual (es casi un hombre del renacimiento). A ese lugar, va gente de todas partea para tratarse con él… Ha curado a muchísima gente con enfermedades crónicas que la medicina tradicional no les brindaba solución. Así que, hablé con él y me decidí, me entregué en cuerpo y alma a la experiencia de ese programa Detox y a hacer y a dejar de hacer lo mismo que los demás chicos del grupo de rehabilitación.

El tema es que realmente no sabía en lo que me estaba metiendo porque cuando empecé la rutina quería salir corriendo –jajajajajjaj-. La campana suena a las 6:30 de la mañana y debemos estar listos a las 7 en la entrada para hacer ejercicios cardiovasculares, subir a una montaña que está próxima a la hacienda, o realizar aerobics, taebo, acuaerobics, taichí, etc., etc.; luego suena nuevamente la campana y nos vamos todos al salón azul a meditar, acto seguido se lee la reflexión del día y se visualizan (con todos tus sentidos) las metas que te has propuesto para tu vida (mediano, corto, o largo plazo). Luego desayunamos (yogurt, 6 tipos de frutas diferentes y granola/muesli) y volvemos rápidamente a que cada quien diga cuáles son sus metas a corto o mediano plazo y en especial para ese día en específico, se apuntan en un cuaderno y al día siguiente se revisa y se discute si se cumplieron. Las metas podrían ser concretas como leer X número de páginas de un libro para luego hacer una exposición o también, se pueden tener metas menos objetivas como las de no criticar nada durante el día o hacer un ayuno de palabras de 5 horas (no hablar) para propiciar la introspección o reflexión (estos ejercicios los encontramos en el libro del doc.: Consideraciones Desconsideradas. Luego pasábamos toda la mañana en “labor terapia” trabajo en el huerto o en el lombricultor o en los composteros (este fue prácticamente mi primer contacto con la tierra a mis 25 años -realmente triste, lo sé- pero fue genial), y plantábamos algunas frutas hortalizas y plantas medicinales, etc.

Bueno, lo cierto es que el compromiso iba creciendo; todo se hacía más difícil. Había presión, elementos de estrés (que yo me pregunto cómo es posible estresarse en el paraíso, en un spa, pero SI, ocurría) y aparte de todo lo que pasaba, encima se estaban removiendo todos los sentimientos y emociones en las terapias paralelas que se nos hacen. UFF! Para colmo, justo cuando empezaba a adaptarme a la rutina el doctor me propuso que compartiese la habitación. A lo cual me negué rotundamente, “todo menos eso doctor, yo necesito mi espacio, por favor, por favor, ¡por favor! Estoy dispuesta a cavar más huecos en el huerto si quiere pero no me ponga a dormir con otra persona”. Tuvimos una conversación acerca del hecho de que como ya no estaba tomando pastillas me estaba convirtiendo en “hermana mayor” (así le llaman) de otros que estaban comenzando y llegan con problemas parecidos. Me señaló que debemos salir de nuestra zona de confort para crecer y para darnos la oportunidad de aprender nuevas cosas. Que en la vida no siempre se hace lo que uno quiere (que es lo que a muchos nos pasa y nos ha pasado toda nuestra vida) y que uno debe aprender a soltar el control y aprender a hacer cosas a pesar de que no nos gusten (porque parte de la vida es así). Pues si, yo pensé que en ese paraíso nada me podía perturbar, y veía que la gente se quejaba de mil cosas y no lo entendía, el doctor supo tocar mi punto débil para hacer terapia –jajajaja- mi espacio.

Como a mí me gustan los retos y  vi que muchas de las cosas que él decía eran muy razonables, entendí que ciertamente debía aprender esta lección (ya que el haber hecho siempre lo que he querido, digamos que no me había llevado a nada bueno hasta ahora). Bueno accedí a su propuesta con la condición de que probaría una semana. Llegado el día, resulta que la señora de sesenta y pico de años, súper bien conservada, recién llegada de Australia de origen ucraniano, pasando por su tercer divorcio y unos 20 años de pastillas no se esperaba en absoluto nada de esto tampoco, ella imaginaba que tendría su propia cabaña. Para ella también fue un balde de agua fría. Finalmente , tuvimos que convivir y para mi sorpresa, llegamos a ser muy unidas a tener muchísimas cosas en común, resultó ser una persona maravillosa y muy inspiradora, era pianista, amaba los unicornios y los atardeceres.

Bueno, pues si, la hacienda sin duda estaba llena de mil lecciones. Incluso cuando las cosas no funcionaban o iban lentas porque claro, en un pedazo de pueblo se va a otro ritmo y a veces los empleados pecaban de incompetentes (sobre todo cuando el doctor viajaba) y entonces en “el proceso” te decía que aún TODO eso era parte de la terapia, de la tolerancia que había que desarrollar, de la paciencia, etc. Lo más interesante y gratificador fue conocer gente nueva, gente muy especial, gente muy valiosa que se encontraban sumergidas en grandes crisis en su vida. Hay personajes que nunca olvidaré y que realmente llegaron a lo más profundo de mí. Fue una convivencia muy intensa, era como un un campamento de verano pero de adultos, y con problemas –jajajajaja-, eso une, claro está.

Mientras asistía a las terapias de grupo tenía la sensación de estar dentro de un documental, de oír las historias tan dramáticas y las situaciones tan terribles que habían vivido muchos, que era realmente abrumador. Lo más interesante es que, servíamos de espejo unos a otros, nos proyectábamos los unos en los otros,  y cuando lo detectabas siempre descubrías una enseñanza para ti, para tu vida, un feedback (así fuera a través del dolor o la incomodidad). Sólo les digo que no fue nada sencillo escuchar todo aquello. Hicimos entre todos una verdadera hermandad. Estaré siempre agradecida a los que me enseñaron -aun sin ellos saberlo-, por lo valorada que me hicieron sentir y por el sentido de amistad, de grupo, de hermandad profunda que encontré y que tenía tiempo sin experimentar….

Ellos con sus historias me hicieron reconocer lo privilegiada que soy en esta vida al tener todo lo que tengo (sobre todo a mi familia hermosa y las vivencias increíbles que he podido tener, y a los seres tan talentosos, especiales y mágicos que siempre me rodean). Me enseñaron a valorar y a reconocer mis logros, porque yo siempre pensé que eran pocos o que no eran suficientes, no solía reconocerme casi nada, apenas lo relativo a lo profesional. ¿Cómo es posible que uno sólo se valore bajo un solo aspecto de su vida? En fin, me ayudaron a recordar que el TODO es valioso: quien uno Es, como te llevas a ti mismo por la vida, la calidad humana en general y cómo la proyectas al mundo, lo que aportas, el impacto que tiene cada acción y cada palabra en tu vida y en la de los demás, el compartir la felicidad, el calor humano, el dar cariño, abrazos y el contacto físico (el cual es fundamental para mí porque allá en Europa es difícil darlo o recibirlo sin que se preste a malas interpretaciones o rechazos). Bueno, total que me reconecté a esa dinámica -más caribeña quizáJ-  e hice a un lado esa etiqueta de identificación que uno se pone para valer o definirse para simplemente se yo, lo que SOY, y eso ya es más que suficiente. Allí nadie era nada, no existía el pasado, ni lo bueno o lo malo, ni los apellidos ni las profesiones, ni importa tampoco la clase social o el nivel educativo; todos allí somos gente que simplemente quiere ser mejor y nos ayudamos unos a otros..

Recuerdo que al inicio, durante una terapia de grupo en la que escuchaba los testimonios, pensé “¿cómo no voy a poder dejar estas pastillas insignificantes cuando estos panas están intentando dejar, crack, heroína, cocaína, etc.” Pues las dejé en una semana y pico, cuando debía hacerlo en meses según lo psiquiatras. Claro que ayudada con gotas homeopáticas y acupuntura que me suministró el doctor para contrarrestar la habituación del cuerpo y el síndrome de abstinencia que podía tener. La verdad es que fue muy sencillo dejarlas. La verdadera dificultad fue tener que lidiar luego con mi ansiedad en estado natural… yo y mi ansiedad mi ansiedad y yo……yo y mi ansiedad mi ansiedad y yo… TIC-TOC, TIC-TOC –jajajaj-, pero esta vez sin químicos, sólo con meditaciones y muchos ejercicios. Rebajé mucho de peso de golpe porque la ansiedad y la taquicardia no me dejaban comer una de las semanas, luego, engorde de nuevo comiendo mucho para matar la ansiedad (adicciones sustitutas como el que deja el cigarrillo, etc.) pero finalmente me pude regular y ahora estoy bien y he vuelto a encontrar mi centro.

Al inicio recuerdo que me preguntaba constantemente ¿debería realmente estar aquí con ellos?  Se me hacía un poco incomodo a veces porque mis historias no eran tan terribles (sólo tenía el divorcio de mis padres, que en ya había sido procesarlo en terapias, y mi ansiedad en el bolsillo y por supuesto un saco de problemas existenciales) y en realidad llegué a pensar que simplemente sucedieron  porque tenian suceder... A veces también sentía que no tenía derecho a escuchar lo que ellos contaban, en fin, hasta que comprendí que las drogas eran tan sólo  un síntoma, al igual que las pastillas, el sexo compulsivo, las adicciones a las compras, la adición al trabajo o cualquier cosa que desarrolle una personalidad adictiva. Comprendí que casi todo el mundo tiene alguna conducta adictiva. De hecho, hay un cuestionario que lo detecta, y estoy segura que el 90% de la gente catalogaría con tendencias adictivas. Ya les digo, existen adicción hasta en lo más inofensivos, como los viajes, el consumo de carbohidratos, las compras,  etc. Todo es lo mismo, sólo que cada quien canaliza su ansiedad de manera particular, y unas son más destructivas que otras pero están enraizadas en un mismo fondo. Un vacío interno muy grande, un vacío espiritual -como me lo explico yo-.

Pude finalmente reconectarme con mi parte espiritual -que tenía un poco de lado y llevaba con discreción porque en Barcelona casi no puedo compartir ese tipo de temas con nadie porque a la mayoría no les interesa o no creen en nada de eso. Y ahora reconozco que es una gran parte de mi, así que lo recuperé y estoy dispuesta a pasar por rara, loca, o ingenua, para conservarla. Me es indiferente lo que piensen, simplemente seré Yo; creeré en la naturaleza, en la magia de la vida, en esoterismos, misticismos, metafisismos (jajajaja) etc., y todo lo que venga que se integre a esta filosofía de vida que con discernimiento he estado construyendo. Definitivamente esto hace mi vida más feliz y plena, y me ayuda a combatir ese vacío del que hablaba antes, igual que la música y eventualmente el cine. Esto me ha dado perspectiva y me ha ayudado a proyectarme en el futuro, a valorar el momento donde estoy, a sentir más claro mi propósito y adquirir nuevas ideas para los sueños que están por venir.

Estoy eternamente agradecida al Todo, a Dios, al Absoluto, al Universo, a como se  llame… por todo lo maravilloso que ha traído a mi vida y en especial en esa hacienda y espero con anticipada alegría todo lo que está por venir…

Ser Amigo de Esta Persona Ser Benefactor de Esta Persona Ser Patrocinante de Esta Persona